domingo, 25 de junio de 2017

[Domingo de Poesía] Hombres que son como lugares mal situados

domingo, 25 de junio de 2017
Ah, la Feria del Libro de Madrid. Los que ya me conocéis sabéis cuánto significa para mí; los que no, bajad un par de entradas y ved qué mal hablo para la cámara.
La de este año fue una Feria de dejarse llevar y descubrir títulos y autores; de apuntar muchos nombres en la libreta. Sin duda, una de esas grandes sorpresas fue el autor del que hoy hablo, que me cautivó con un título (el de esta entrada) y me tiene con apenas unos cuantos poemas. Creo que se va a quedar en mi estantería y en mi vida por mucho tiempo.


DANIEL FARIA


Daniel Augusto da Cunha Faria nació en Paredes (Oporto, Portugal) en 1971. Su vocación religiosa le llevó a entrar en el monasterio de São Bento da Vitória a los veintiséis años; allí escribió sus obras principales antes de fallecer a los veintiocho, en 1999, a causa de un accidente doméstico.
A día de hoy, se le reconoce como uno de los poetas más distintivos de la tradición portuguesa de las últimas décadas, con una voz única y rompedora. 
Motivos recurrentes en su obra son el silencio como fuente de iluminación e inspiración, la poesía como camino espiritual y la fe. Se trata de versos profundamente meditativos sobre la condición humana, cargados de luz y plasticidad. De esos que abrazan el alma.
Sus libros principales son: Explicación de los árboles y de otros animales (1998), Hombres que son como lugares mal situados (1998) y Los líquidos (2000; póstumo).


HOMBRES QUE SON COMO LUGARES MAL SITUADOS

Las piezas que comparto no llevan más título que el del libro donde aparecen. Si esto no es poesía, la poesía no existe.


Hombres que son como lugares mal situados
Hombres que son como casas saqueadas
Que son como sitios fuera de los mapas
Como piedras fuera del suelo
Como niños huérfanos
Hombres sin huso horario
Hombres agitados sin brújula donde reposar

Hombres que son como fronteras invadidas
Que son como caminos tapiados
Hombres que quieren pasar por los atajos fumigados
Hombres sulfatados por todos los destinos
Desempleados de sus vidas

Hombres que son como la negación de las estrategias
Que son como los escondrijos de los contrabandistas
Hombres encarcelados que se abren con navajas

Hombres que son como daños irreparables
Hombres que son supervivientes vivos
Hombres que son como sitios desviados
Del lugar


(...)

Hombres que son como proyectos de casas
En sus balcones inclinados hacia el mundo
Hombres en los balcones orientados hacia la vejez
Muy dañados por las intemperies

Hombres cargados de vasijas esperando la lluvia
Parados a la espera
De un compañero posible para el diálogo interior

Hombres orientados hacia un modo de ver
Una mirada fija como quien viene caminando al encuentro
De sí mismo
Hombres tan poco preparados tan desprevenidos
Para recibirse

Hombres bajo la lluvia con las manos en los ojos
Imaginando relámpagos
Hombres encendiendo lumbre
Para secarse el rostro para cerrar los ojos
Tan poco preparados tan desprevenidos
Tan confusos a la espera de un sistema solar
Donde sea posible una sombra mayor


Traducción realizada por Luis María Marina para Ediciones Sígueme. Vale la pena echarle un vistazo, ya que se trata de una edición bilingüe y los originales en portugués son una virguería.

¡Feliz domingo!

domingo, 18 de junio de 2017

Scars wide open

domingo, 18 de junio de 2017

El 28 de mayo, abandonando El Buen Retiro y la Feria del Libro junto a mi amiga y tocaya Bea, hablábamos de los profesores de Música que nos había tocado "sufrir" en el colegio. Mientras que su experiencia era completamente negativa, yo rompía una lanza a favor de la monja que, creíamos, lanzaba todos los exámenes y ponía el aprobado a los que caían con las letras hacia arriba. Aunque esta señora tenía muchos fallos, yo reconocía haber sacado mucho más de sus clases que personas de mi mismo año de las suyas; y es que a día de hoy reconozco muchísimas piezas clásicas porque hacíamos audiciones, soy capaz de leer una partitura básica y puedo sacar canciones con la flauta. Nada especial, pero la mayoría de personas con las que me cruzo no tienen ni idea y han dado Música tantos años como lo he hecho yo.
En algún punto de esta conversación, me acordé de uno de los últimos trabajos que tuvimos que hacer, en 4º de la E.S.O., para su asignatura: escribir sobre nuestro grupo favorito. Y, aunque también estoy convencida de haber incluido páginas sobre L'Arc~en~Ciel, la imagen de portada de mi trabajo era un retrato semi-calcado de Ville Valo (me sentía tremendamente orgullosa de ese dibujo) y el grueso del mismo, un tratado de mi amor por HIM. Tenía quince años, y nada en la vida podía hacerme más ilusión que escribir sobre los artistas a los que amaba.

2008 es uno de los años que recuerdo con más cariño porque, como si de magia se tratara, mis dos grupos favoritos acudieron a mi encuentro. Primero fue HIM, en marzo, y por ellos tomé mi primer avión e hice cola por primera vez junto al Manzanares; en mayo llegaron París y L'Arc~en~Ciel, y lo irrealizable se tornó en hecho.

Cuando escribía, varios meses atrás, acerca de Los conciertos de mi vida (a este paso, pronto tocará redactar una segunda parte), Renaissance me comentaba que le sorprendía la carga emotiva que atribuía a estas experiencias de música en directo. Y sí, ¡sí!, ¡rotundamente sí! Para mí, los conciertos son una experiencia emocional, espiritual y mágica que me eleva como pocas otras. No concibo la vida sin música, y la música que realmente me gusta lo hace porque me toca, porque me abraza el corazón, porque me libera. 


Ver a HIM en 2008 fue un sueño cumplido, fue una revelación, fue un guiño de la vida para recordarme que siempre, siempre, siempre vale la pena estar aquí. El pasado noviembre, mientras escribía la entrada que ya he mencionado, no tenía ni idea de que HIM estaba a punto de anunciar su vuelta a Madrid, ¡tras nueve años! Y, en cuanto se produjo la noticia, corrí a hacerme con mis dos entradas: una para mí y la otra para mi hermana, Alba, a la que de niña no permití vivir sin escuchar las guitarras de Linde a diario, sin ver una y otra vez el videoclip de The Funeral of Hearts, que empapelaba la pared del cuarto que compartíamos en forma de capturas de pantalla.
Ignoraba también, ¡tonta!, que poco más tarde explicarían que este regreso no era sino una forma de despedirse de su fiel público, ya que HIM había completado el círculo y no creían poder exprimirle más a su love metal. Que este segundo encuentro, hace tres días, quizá sería el último; y escribo esta entrada llorando mientras suena Love's Requiem, así que perdonad si los sentimientos se me escapan con eco, pero soy gallega hasta las trancas y siento con la intensidad del oleaje de invierno.

Haber tenido la suerte de ver a mi grupo favorito dos veces es, sin duda, más de lo que podría haber esperado cuando hice aquel dibujo con quince años. Bueno, no: lo cierto es que esperaba que para esta edad ya estaría casada con Valo, pero vaya, que lo que he recibido en su lugar tampoco está nada mal. HIM ha contribuido a convertirme en lo que soy en una medida enorme, extrema: por ellos descubrí Finlandia, y los que me hayáis leído antes sabréis que ese pequeño país tan funcional y orgulloso de su naturaleza es un lugar que siento como mi hogar y al que sueño poder volver una y otra vez; por ellos empecé a leer a Baudelaire, y Baudelaire es la voz poética que no tengo y la prosa que a veces se me torna verso. HIM es años y años de música, de una voz que es la voz misma de mis sueños, de lírica pura que me ha inspirado e inspira e inspirará hasta la muerte. HIM es yo, y no me conozco sin HIM; todo lo que soy, todo lo que hago, todo lo que amo, se lo debo en gran parte a ellos. Sí, escribía antes de HIM. Sí, amaba aprender idiomas antes de HIM. Sí, era una escapista antes de HIM. Pero, de no haber sido por ellos, no sé hasta qué punto todas esas potencialidades se habrían desarrollado como lo han hecho, no sé si me habría enamorado de las voces graves y de la lengua finesa, no sé si habría llegado a pisar alguna vez Helsinki, no sé si habría dado todo lo que llevo en las entrañas la noche antes de unas oposiciones en un concierto de KISS.

No existo sin los artistas que me han marcado. No soy yo. No existo sin HIM. Y su música, su The Sacrament que me sacó la venda aquel día, su versión perfecta de (Don't Fear) The Reaper, su simbología sin final y esa forma en que el amor y la muerte están condenados a abrazarse; todo eso soy yo. 


HIM, veros de nuevo, después de casi una década, ha sido un privilegio. Valo, cantas como nunca y estoy orgullosísima de cuanto estás haciendo, dentro y fuera del grupo; tu sensibilidad como artista es una de mis mayores fuentes de inspiración, y soy completamente tuya. Migé, Lily, Burton: sois unos músicos excepcionales y os querré toda mi vida. Gas, no he tenido la suerte de verte en una segunda ocasión, pero entre nosotros no existe el olvido.
Gracias por toda una vida de love metal. Gracias por Finlandia. Gracias por los versos. Gracias por The Sacrament, The Funeral of Hearts, In Joy and Sorrow, ¡Gone with the Sin!, Rebel Yell (me volví completamente loca), Wicked Game, Buried Alive by Love, Your Sweet 666, Resurrection, ¡Stigmata Diaboli!, It's All Tears, Heartkiller, Bleed Well, Wings of a Butterfly, Pretending, Killing Loneliness, ¡Right Here in My Arms (en su día la escuché de fondo en el vídeo de una entrevista y me obsesioné; tardé horrores en ponerle título)!, Join Me in Death... Gracias, en especial, por una de las canciones que más me han enamorado nunca: When Love and Death Embrace; gracias porque no pensé que la llegaría a escuchar en directo, y cuando empezó a sonar me temblaron las rodillas. Gracias por 2008. Gracias por 2017. Gracias por toda una vida.

Hay algo que siempre he sabido y a lo que no le había puesto nombre hasta que vosotros me lo explicasteis: Song or Suicide. Eso es lo que soy. Eso es lo que somos. 

No lloré durante el concierto y no he podido dejar de hacerlo desde entonces. No pierdo la esperanza de que ésta no haya sido la última vez. Mientras tanto, por favor, regaladme los oídos (y los ojos, ¡guapos!) con vuestras nuevas ideas. Para vosotros, queridos, estoy completamente abierta. Hoy y siempre. 

lunes, 12 de junio de 2017

La Feria del Libro de Madrid: cuarto año de ilusión

lunes, 12 de junio de 2017
Ayer estaba animada y me grabé hablando de la Feria del Libro de Madrid. El vídeo es un tostón (todo lo que no hablo en el día a día lo suelto delante de la cámara), pero os cuento por qué la Feria es tan importante para mí y os muestro las obras que he comprado este año. También os las dejo aquí por si os interesa echarle un vistazo a alguna.



Mis compras de este 2017:


  • El soplo de la vida. El polvo de la Tierra (Leonor Merino, Editorial Diwan Mayrit)
  • Dulces sueños, pequeña Luna (Khoa Le, Editorial San Pablo)*
  • La Princesa de las Nubes (Khoa Le, Editorial San Pablo)
  • Más allá del viento del Norte (George McDonald, Ático de los Libros)
  • El hombre que hablaba serpiente (Andrus Kivirähk, Impedimenta)
  • Ataque a los Titanes nº 20 (Hajime Isayama, Norma Editorial)

¡Sed felices!
~House of the silent~ © 2014