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jueves, 14 de diciembre de 2017

Christmas Book Tag: regalos literarios

jueves, 14 de diciembre de 2017
La Navidad es mi época del año favorita. Termina una y ya estoy deseando que llegue la siguiente, a pesar de lo rápido que se pasan ahora que soy adulta y de que en mi familia la ilusión sólo la mantenemos una minoría. Y no concibo una Navidad sin regalos: aunque sea un detalle pequeño, aunque simplemente se trate del gesto, tengo que regalar y tengo que colocar cosas bajo el árbol. Este año, mi madre me ha dicho que no quiere nada; y aquí estoy yo, comiéndome la cabeza para encontrar algo que no tenga mucho valor ni ocupe demasiado espacio que pueda darle a modo de detalle. Los regalos me fascinan; recibirlos, por supuesto (amo las sorpresas), pero especialmente darlos. Y no se me da bien expresar mis sentimientos por medio de palabras (orales; estoy trabajando en ello), pero creo que soy bastante detallista.

Así que se me ha ocurrido inventarme un tag sobre regalos literarios y os invito a que lo copiéis si os apetece. No me demoro más y paso a hablaros de algunos de los obsequios literarios que he dado y recibido:



1. Último libro que regalaste


No estoy segura de si ha sido el último, pero el año pasado le regalé a mi amiga Mai la novela Stardust, de Neil Gaiman; es una historia llena de magia, con ciertos puntos infantiles pero en absoluto para niños, y a la que yo estoy segura de que volveré más de una vez. Es de esas narraciones tan redondas, tan bien narradas y cerradas, que nunca quieres que se terminen.


2. Último libro que te regalaron


Mi hermana me regaló en el mes de agosto, por mi cumpleaños, Grimorio: brujas y hechizos de Benjamin Lacombe y Sebastien Perez. Es una cajita que contiene dos volúmenes: un cuento y el grimorio del que el cuento habla. Me gustó mucho más este último, que reinterpreta las vidas de algunas mujeres famosas y misteriosas de la historia al tiempo que añade otras inventadas. Las ilustraciones de Lacombe, como siempre, son maravillosas.


3. Libro que regalaste por un cumpleaños


Le he regalado varios libros de gatos a mi hermana en ocasiones diversas. El primero que se me viene a la cabeza es Cat Out of Hell de Lynne Truss. No lo he leído y no sé si ella lo ha hecho todavía, por lo que no puedo aportar una opinión.


4. Libro que te regalaron por un cumpleaños


Muchos, pero el primero que se me ha ocurrido es The Diary of Edward the Hamster. Me lo regaló mi amiga Mine cuando mi pequeñín todavía estaba en plena salud y me hizo muchísima gracia porque era muy fácil reconocer rasgos del comportamiento de estos animales en la novela. Si tenéis hámster, es muy disfrutable.


5. Libro o autor del que te han regalado merchandising


Tengo bastante merchan literario, pero me lo he comprado yo. Así que me voy a los orígenes: cuando era adolescente y nació mi obsesión eterna con Tolkien y El Señor de los Anillos, mi madre me regaló no uno, sino dos Anillos Únicos. El primero lo adquirí en la tienda friki local y la calidad no era muy buena, aunque traía una cajita preciosa que conservo; el segundo se empeñó ella en que fuera de plata y lo llevo puesto todos los días, y así será en el futuro. No puedo salir de casa sin ese anillo.


6. Autor que descubriste gracias a un regalo


No se me ha ocurrido ninguno que haya seguido leyendo, así que he hecho una pequeña trampa. Cuando tenía doce o trece años, mi amigo Rubén me prestó La Historia Interminable de Michael Ende diciendo que me iba a sentir completamente identificada con Bastian y que iba a amar el libro de comienzo a fin. No era un regalo, pero estuvo tanto tiempo en mi estantería (¿sigue ahí?), que casi. Me enamoré de Ende en esa primera lectura y he leído algunos otros títulos suyos; he repetido muchas veces y tengo todavía muchísimo que descubrir de él. Me fascinan sus mundos, las ideas que hay detrás de esa fantasía tan bien hilada y su manera de narrar.


7. Libro que regalarías a cualquiera


El Hobbit. Del tirón. Es un cuento muy sencillo, una historia de aventuras con personajes entrañables, y criaturas que nos remiten al folklore nórdico que los niños españoles hemos mamado gracias a series de animación como David, el Gnomo. Es, además, un relato de superación, de amistad y de camaradería. También sienta unas bases muy accesibles para entrar en el mundo de El Señor de los Anillos y me parece una manera ligera de conocerlo y de enamorarse de él.
En esta misma línea, también regalaría a cualquiera Las Aventuras de Robin Hood de Howard Pyle.


8. Libro que regalarías a alguien que ama viajar


Casi cualquiera de Jules Verne, pero voy a señalar el primero que leí de él: Las Tribulaciones de un Chino en China. Creo que es una novela que incluye los elementos más característicos y entrañables del autor francés: suspense, comedia, personajes muy bien caracterizados e identificables, inventos cyber-punk y un ritmo vertiginoso. Es un libro de aventuras que nos relata la huida de un hombre para evitar su propia muerte; el único detalle: que él mismo desea su muerte. Me maravilló este primer encuentro y ya no me gusta estar demasiado tiempo sin entrar en la cabeza de Verne. Es uno de los mayores divertimentos que tengo en la vida.


9. Libro que regalarías a alguien que ama la música


Uno de los últimos libros que me han enamorado es la distopía Station Eleven de Emily St. John Mandel. En un mundo post-apocalíptico donde los seres humanos supervivientes se ven forzados a empezar de cero a construir comunidades y a colocar los pilares de su existencia, una compañía de músicos y actores conocidos como Traveling Symphony se dedica a hacer camino entre las distintas poblaciones para compartir el teatro de Shakespeare. Dentro del contexto de la novela, empapado por las reflexiones de sus personajes y por cómo les han afectado los sucesos a los que han tenido que enfrentarse, el papel de esta Sinfonía ambulante que lleva a la gente las artes escénicas es crucial y demuestra la importancia de la ficción y la cultura en nuestras vidas.


10. Libro que regalarías a alguien que ama los animales


La novela gráfica Sad Animal Facts de Brooke Barker recoge una lista de datos sobre animales diversos (el libro está dividido en grupos: mamíferos, anfibios, peces...) que a priori nos podrían poner tremendamente tristes por la impotencia que generan en cuantos amamos a los animales. Sin embargo, Barker, que fue la primera deprimida al enterarse de estas cosas, les da un giro acompañando la información de dibujos muy divertidos y tiernos que no podía dejar de instagramear a medida que los descubría. Es una pequeña maravilla.



Sí, soy consciente de que me repito muchísimo con los títulos, pero no puedo leer tanto como me gustaría y me mantengo fiel a mis gustos. 
Me encantaría conocer vuestros regalos literarios, así que sentíos libres de responder a las preguntas o dejarme algún comentario.

¡Nos leemos pronto!


P.D.: La entrada se ha quedado sin imágenes porque he perdido mi batalla contra Blogger y la plantilla de diseño que utilizo. Prometo revisar esto en vacaciones para que las imágenes dejen de quedar distorsionadas, porque yo soy la primera a la que le molesta muchísimo que suceda así.

martes, 14 de noviembre de 2017

Hallatar: luto a corazón abierto

martes, 14 de noviembre de 2017
Pero, fundamentalmente, esto es lo que hemos hecho siempre los artistas. Cogemos nuestro dolor y lo transformamos en algún tipo de narrativa, en un espectáculo o en una historia; en algo... distinto. Enmarcamos nuestro trauma lo mejor que sabemos y lo ofrecemos. En el mejor de los casos, es un regalo; en el peor, es un producto. Y la cantidad de respeto que otorgamos a nuestros artistas parece ser directamente proporcional a la corrección, a la autenticidad, al desinterés con el que ellos son capaces de tomarse una selfie emocional como ésta.

Así se refería, en el artículo que os enlazo, Amanda Palmer a One More Time With Feeling, el documental que nos acercó a la desgracia de la muerte del hijo de Nick Cave en 2015. Cuando me di de bruces con Hallatar, a quienes mencioné en mis Favoritos de Octubre, una de las primeras cosas que se me vinieron a la cabeza fue esta bellísima y desnuda reflexión de Amanda. Y es que los temas son comunes: música, luto, dolor, autopsia emocional. Hallatar no es sólo música, pero es la forma más pura de música.

Me encontré con el grupo de forma accidental y entré a ver de qué se trataba al notar la presencia de Gas Lipstick (ex-HIM; HIM es y será siempre uno de mis grandes grupos favoritos, parte indispensable de mi biografía y de mi atlas sentimental) y de Tomi Joutsen (cantante de Amorphis, poseedor de una voz y de una forma de entender la vida y el arte que amo sin reservas). No me di cuenta, en un primer momento, de que ellos, si bien indispensables, estaban en segundo plano. De que todo este proyecto era cosa de otras dos personas, trascendentes y rotas en pedazos como es necesario estarlo para Sentir, para Amar, para Llorar en mayúsculas: Juha Raivio, compositor de la música; y Aleah Starbridge, autora de cada palabra.

Ignoro en qué momento de sus vidas se toparon Juha y Aleah. Sé que se fundieron a nivel musical en un proyecto llamado Trees of Eternity. Sé que se fundieron también a nivel personal en una relación que duró siete años. Y entonces se interpuso el cáncer, y Aleah falleció en abril del año pasado. Y Juha sintió que se volvía loco, pero recuperó el sentido de su vida cuando comenzó a recuperar textos que ella había dejado y decidió prendarlos de melodía y convertirlos en una oda a la persona a la que iba a amar toda su vida.


Hallatar es un poema. Es una nota de suicidio, la que alguien deja antes de desprenderse de quien es para tornarse en algo nuevo. Es el llanto cuando no quedan lágrimas. El luto por una parte de nuestro corazón irrecuperable. Un grito desgarrado con el que nos desafiamos a Vivir. Es música desnuda, despedazada, cargada de amistad y amor y dolor y desesperación. Es la confianza de dos amigos que deciden cargar con parte del dolor de otro. Es la forma única de entender el mundo de una persona que ya no está en él, pero cuyas huellas son imborrables para alguien. Es el susurro y el gemido y el desgarro y la nana del enamorado que ama por completo y se entrega y sin embargo debe mantener su entidad propia.
Es un canto a la vida, la declaración de intenciones de quien planea seguir adelante aun a costa de sí mismo. Es fuerza, es valor, es vulnerabilidad y luz.

Las palabras de Aleah, en una sencillez preñada de precisión, reflejan de la forma más honesta el dolor de Juha, y es difícil y sencillo de entender la magnitud de su conexión, de su apertura mutua, del vínculo que les une más allá de la vida y de la muerte. Canciones de amor como The Maze y Melt describen la vorágine de miedos que conlleva la desnudez; la caída, el amoratamiento que implica la libertad absoluta, la entrega vulnerable a otro; cómo esa unión les hizo encontrar una versión más verdadera de sí mismos y sin embargo les cambió. Juha convierte en guturales las palabras dulces y en carne viva de Aleah.
Temas más salmódicos y oscuros como Severed Eyes o My Mistake (con Heike Langhans) son entonados con voces limpias que transmiten el dolor a través de la simplicidad.

Vale la pena sufrir el viaje a nuestras propias entrañas que es escuchar a Hallatar. Vale la pena enraizar en ese dolor y ser parte del proceso de catarsis como Gas y Tomi decidieron serlo por su amigo. Vale la pena, siempre, abrirnos en canal e identificar cada una de las piezas que nos hacen ser quienes somos y ser buenos y malos y estúpidos y reales. Vale la pena el trauma. Vale la pena la resurreción. 

Hallatar es una Carta de Amor. Y no hay nada más bello y puro en el mundo que una Carta de Amor.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Favoritos de octubre

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Sabes que estás casi en los treinta cuando se te van los meses como si durasen la mitad de lo que duran. Octubre ha sido un visto y no visto, un no parar de descubrir rincones nuevos de la Mariña lucense, un reencontrarme con personas a las que hacía años que no veía, un asistir a la boda de una amiga a la que cuando conocí no quería saber nada de relaciones. En fin. Sigo estando muy contenta de haber vuelto a Galicia, de la cantidad de tiempo libre que tengo este curso y de poder oler el mar siempre que quiero.

En cuanto a ficción, el mes ha sido especialmente estéril, pero algo ha caído.


Películas


Si bien este mes no me he enamorado de ninguna producción cinematográfica, voy a mencionar un par que me han parecido bien:

-Drive (2011). Protagonizada por Ryan Gosling y Carey Mulligan, habla de la violencia y de la dificultad para escapar de ella como forma de vida. Es una película que tiene un protagonista interesante, algunas escenas muy memorables (la del ascensor no creo que la olvide) y está bien hecha, pero me resultó algo pretenciosa. De esas que piden a gritos ser de culto.

-El verano de Sangaile (2015). Cinta lituana dirigida por Alanté Kavaïté, nos hace acompañar a su protagonista a través de un verano que marca su desarrollo personal y el paso de adolescente a adulta. Explora el miedo, la personalidad y las relaciones. Sin ser una maravilla, es entrañable y tiene imágenes preciosas, como toda la escena de los tutús con luces.

Otras dos que he visto: Ya no me siento a gusto en este mundo (2017), que me pareció interesante aunque muy irregular; y La vida de Adèle (2013), que encontré bastante desaprovechada y cuyas escenas sexuales todavía no comprendo que causaran tanto revuelo: ni son especialmente realistas, ni me parece que en 2013 pudieran provocar tanta controversia.


Series

Este mes no he visto prácticamente nada nuevo. Me he tragado una vez más las tres temporadas de The Musketeers y he empezado un par de doramas, pero no he terminado ninguno. 
¿Que ya es hora de empezar Stranger Things? Puede, pero me comentan que la segunda temporada da bastante miedo y no estoy dispuesta a pasarlo mal yo sola.
¿Que American Gods hay que irla terminando? Sí, pero me da una pereza...


Libros


Estoy justo en el medio de una relectura de Los tres mosqueteros, así que cuando lo termine tendréis noticia de ello. También he empezado, como siempre, varios títulos que aún tengo entre manos y me he comprometido a leer La letra escarlata; lo haré ya pasado Halloween, pero algo es algo.
Los tres libros que he terminado me han gustado mucho:

-Station Eleven, de Emily St. John Mandel. Aunque en la contraportada todas las palabras aludan al hecho de que es una distopía postapocalíptica, no es eso lo más importante de esta novela: eso es sólo contexto. Lo importante es cómo una serie de personajes interrelacionados entre sí afrontan el final del mundo tal y como lo conocían y la creación de uno nuevo con nuevas normas. Es una obra reflexiva, profunda sin caer en dramatismos baratos y muy realista. Los personajes tienen voces propias y nos enganchan con sus respectivas historias. La forma de escribir de la autora es poética y cuidada. Muy buena novela.

-La historia de Kullervo, de J.R.R. TolkienCreo que es un libro para muy pocos: es una curiosidad, un batiburrillo de apuntes que vienen a introducirnos en los orígenes del universo de Tolkien, partiendo del Kalevala finlandés y en un principio a imagen y semejanza de éste. Se introducen muchos de los elementos, además, que luego aparecerán en sus novelas y en su Tierra Media, pero desde una distancia considerable.
Incluye dos versiones del guión de una charla sobre el Kalevala, que para personas que no tengan ni idea del tema no creo que sean muy interesantes, pero que yo he devorado como la obsesa de Finlandia que soy. Me encantó.

-Beatriz (Satanás), de Ramón María del Valle-Inclán. Hablé de este relato en mi última entrada y no voy a profundizar mucho más. Es una historia gótica ambientada en la casona de una Condesa, cuya hija parece estar poseída por el Demonio. Breve, sorprendente y muy atmosférico. 


Música

Mi gran descubrimiento musical de este mes ha sido Hallatar, un grupo formado por: Juha Raivio (Swallow the Sun), Gas Lipstick (ex-HIM) y Tomi Joutsen (Amorphis). Llegué al proyecto por casualidad y me hizo quedarme la presencia de Gas y Tomi. Ha sido lo mejor que he hecho este año.
Hallatar es un homenaje a Aleah Starbridge, cantante y pareja de Raivio fallecida de cáncer. Las letras de todas las canciones son poemas escritos por ella, y el disco entero (titulado No Stars Upon the Bridge) es una obra de arte que desnuda el dolor y el luto como pocas veces se ha hecho.
Es una verdadera joya y no puedo dejar de recomendarlo.






En fin, ha sido un mes algo flojito, pero es que me he pasado muchas horas explorando la provincia maravillosa de Lugo y no me ha dado para más ficción. A ver si noviembre me rinde. 

¡Hasta la próxima!
~House of the silent~ © 2014