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lunes, 17 de julio de 2017

La vuelta al mundo en papel: Japón

lunes, 17 de julio de 2017
Si dedicaba en febrero toda una entrada a explicaros un poquito mi amor por Inglaterra a través de algunos libros, no es menos importante para mí venir hoy a plasmar unas cuantas líneas sobre Japón. 

Imagen extraída de http://regex.info 
La vuelta al mundo en papel, ideada y coordinada por Sandra de Mi rincón de libros y yo, es una de esas ideas a las que no puedo evitar sumarme incluso cuando tiempo es lo que menos me sobra. Porque, si algo he aprendido de mí misma de manera especial en los últimos siete años, es que viajar es algo que me apasiona y me hace crecer. Y Japón, ¡qué puedo deciros de Japón! No he llegado a pisarlo (todavía), pero es uno de los grandes motores de mi vida. El amor por su lengua, por su música y por sus costumbres me acercaron a algunas de las personas que más me importan y me convirtieron en la persona que he llegado a ser. Soy una fanática de su historia, de su comida y de sus cómics. La literatura es una de las asignaturas que tengo más pendientes y quiero disculparme de entrada, pues hay varios títulos (The pillow book de Sei Shonagon, Grotesque de Natsuo Kirino, cualquiera de Ranpo Edogawa...) que me habría gustado incluir y no ha podido ser; no me gusta hablar de libros que no he leído y no he podido ponerme con estos pese a que tengo muchísimas ganas de hacerlo. También quiero decir desde ya que no voy a recomendar ninguna obra de Haruki Murakami porque lo poco que he leído de él no me mueve a hacerlo: Norwegian Wood me pareció deleznable y, de sus libros de relatos, hay algunas piezas que me parecen muy interesantes pero el grueso me ha dejado a medias.

En fin, que es una entrada coja teniendo en cuenta lo que había planeado, pero nunca voy a recomendar obras que no conozca bien y las que traigo las considero representativas e importantes.

Ikimashou!

-Battle Royale, de Koushun Takami (1999)
Distopía con pinceladas de terror y de gore, Battle Royale me parece una buena novela para comenzar a leer a autores japoneses. Es una obra enfocada al público joven y su narración es ligera, llena de diálogos y ágil. Por supuesto, quizá por su temática no sea para todo el mundo, pero es sin duda un libro al que siempre tengo ganas de volver. Como fan de la película y el manga, me quedo de lejos con la obra original.
Battle Royale es la historia de un Japón futuro sometido a un régimen dictatorial en el que todo aquello que provenga o esté relacionado con Estados Unidos está vetado. Dentro de este contexto, existe un "juego" llamado Battle Royale, donde cada año un grupo de estudiantes es llevado a una isla donde deberán permanecer hasta que solamente quede uno, con el aliciente de que, si en veinticuatro horas no ha habido ninguna baja, todos mueren. (¿Os suena? A mí me sonó mucho Los juegos del hambre cuando salió).
Más allá de los detalles escabrosos, como la forma en que los estudiantes asesinan o son asesinados, lo interesante del libro reside en el estudio que realiza de cada uno de ellos: cómo reaccionan a la realidad a la que se ven empujados, cómo cambian las relaciones entre ellos, en qué medida pierden la cordura y, en algún caso, por qué han elegido voluntariamente estar ahí. Nanahara, Kawada, Kiriyama, Megumi, Noriko... todos los personajes son analizados desde su pasado, desde aquello que les ha marcado, y es de su bagaje de donde surge la forma en que se enfrentan al desafío de morir o vivir con las cargas de tantas otras muertes. Se tratan cuestiones políticas, sociológicas y psicológicas de una forma clara y sencilla. 
Es una novela que disfruto mucho, que me hace sufrir pero que me atrapa por completo. No transcurre en el Japón real, pero hay en ella muchos elementos propios de la cultura japonesa y no me canso de recomendarla. 

-Confesiones de una máscara, de Yukio Mishima (1949)
Una de las más importantes de la literatura japonesa, esta novela tiene carácter autobiográfico y nos cuenta el proceso de desarrollo de la personalidad y despertar sexual de su protagonista, un joven japonés que por su debilidad física fue criado en cierto aislamiento con respecto a los demás y no consigue sentirse parte de la sociedad en la que crece. Kou-chan, que así se llama, se va fabricando una fachada o máscara que presenta ante el mundo para ocultar su verdadera personalidad, marcada profundamente por obsesiones de la infancia así como su homosexualidad, que también vamos descubriendo junto a él a medida que se va evidenciando.
La importancia de esta novela viene dada porque se trata de un testimonio único de lo que suponía ser homosexual en el Japón de la posguerra, o de cómo era en ese mismo momento (quizá también en el presente) ser un miembro de la sociedad nipona, con sus estrictas reglas de comportamiento y moral. 
Es una novela oscura, difícil en muchos momentos por la crudeza con la que el autor se deja ver a sí mismo, por la sinceridad de lo que se oculta detrás de la máscara. Una novela teñida de muerte, de un erotismo casi enfermizo y de una humanidad a veces asfixiante.

-Kitchen, de Banana Yoshimoto (1988)
Banana Yoshimoto es una muy buena autora para introducirse en las principales tendencias de la literatura japonesa contemporánea, entre las que destacan géneros costumbristas y existencialistas, de reflexión sobre la vida y la muerte, sobre la naturaleza humana y las relaciones.
Kitchen se compone de dos historias cortas, la principal de las cuales lleva el mismo título del libro. En esta Kitchen, una mujer joven se refugia en la cocina de su casa tras el fallecimiento de su abuela; la casa se le queda demasiado grande sin ella. 
El otro relato habla de un personaje, Satsuki, que se enfrenta a la pérdida de su novio corriendo como rutina diaria
Es una novela muy bien escrita que reflexiona sobre la muerte, los lazos familiares y personales y, sobre todo, el proceso de curación y recuperación tras una experiencia tan traumática.
Con una narrativa sencilla y cargada de melancolía, consigue que el lector empatice fácilmente con sus personajes y deja un regusto de tristeza y esperanza, todo mezclado.

-Sayonara, Mio, de Takuji Ichikawa (2003)

La historia de Sayonara, Mio o Be with you, como se lo conoce internacionalmente, llegó a mí a través de su versión televisiva, protagonizada por Hiroki Narimiya. Cuando encontré la novela en castellano en la biblioteca de mi ciudad, años más tarde, me emocioné mucho.
Un año transcurre después de la muerte de Mio y ni su esposo, Takkun, ni su hijo, Yuji, han conseguido adaptarse a la vida sin ella. Takkun no es capaz de hacerse cargo de la casa ni del niño y lleva una existencia triste y sin sentido. Cuando comienza la estación de las lluvias, algo extraño sucede y Mio se materializa frente a ellos, sólo que no les recuerda.
Pese a lo que pudiera parecer dada esta premisa, no se trata de una novela de fantasía, sino que nos cuenta una historia muy real y cotidiana. Mio vuelve para devolverles la alegría, las ganas de esforzarse, para ayudarles a sanar. Los personajes deben enfrentarse ya no sólo a la pérdida, sino también a un reencuentro inesperado y diferente, que les trae a una Mio anterior a ellos a la que devolverán a la familia.
La historia de amor es creíble, normal, cotidiana; nos sentimos parte de ella porque la entendemos. La relación entre padres e hijos también queda plasmada con realismo y ternura.
En general, es un libro amable pero que conecta con el lector porque traduce en palabras cosas que todos sentimos.

-Lo bello y lo triste, de Yasunari Kawabata (1965)

Oki toma un tren a Kioto, donde espera pasar la noche de Fin de Año; en su cabeza lleva la idea de hacerlo junto a Otoko, un amor de hace dos décadas a quien no ha vuelto a ver pero que es la responsable de su éxito como novelista, ya que la obra en que inmortalizó sus encuentros es la que todavía le da de comer.
Lo bello y lo triste es una novela escrita con maestría. Kawabata domina el lenguaje y, con sencillez, lo dota de un lirismo que atrapa. Es una novela que no se puede soltar pese a que algunas cosas nos puedan chirriar, como (en mi caso) el personaje de Keiko, que es un estereotipo en la literatura japonesa; o cierta dosis de misoginia y falocentrismo.
Los personajes de la novela viven cargando siempre con el pasado, un pasado que los ha convertido en lo que son. Fumiko no olvida la amargura por las infidelidades de su esposo, Otoko ama el recuerdo de quien se lo arrebató todo y Oki se victimiza como el hombre que no puede sino rendirse ante la belleza de una mujer. Otoko y su madre son para mí los grandes personajes de la novela, y todas las reflexiones que nos plantea acerca del amor, el matrimonio, los celos y el paso del tiempo son muy interesantes.
Quizá sea más crítica con esta novela que con las anteriores porque la acabo de terminar y recuerdo mejor sus puntos negativos; pero la voz narrativa de Kawabata es una imprescindible en la literatura japonesa contemporánea.

-Diario de Hiroshima, de Machihiko Hachiya (1945)

Cuando era pequeña, vi un documental sobre los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Era mi cumpleaños y las imágenes que transmitía el televisor me afectaron profundamente, me impactaron e hicieron que manifestara hostilidad hacia cualquier cosa que llevara el apellido "nuclear" (sigo sin ser fan).
Uno de los primeros libros que le compré al Círculo de Lectores, cuando estaba suscrita, fue este Diario de Hiroshima, que no tiene nada que ver con ninguna de las obras que he analizado hasta ahora: se trata justamente de lo que el título indica, las notas de un médico que vivió en primera persona la desgracia nuclear de aquel seis de agosto. Tiene la narración sencilla de quien escribe por terapia y sin ni siquiera plantearse publicarlo; nos traslada a las condiciones precarias de los hospitales de una ciudad destrozada y a las consecuencias inmediatas en los cientos de personas a las que atendió Hachiya durante dos meses. 
Es una forma distinta de acercarse a la mentalidad japonesa, a cómo esa sociedad responde a la desgracia y, por supuesto, a la pérdida y la enfermedad.

-Kokoro, de Natsume Soseki (1914)

Otra de las grandes obras de la literatura japonesa, Kokoro es una novela sencilla y profundamente reflexiva sobre esas decisiones, a veces impulsivas, que nos cambian. Como Lo bello y lo triste, está cargada de un lirismo basado en la naturaleza y en la identificación de ésta con las emociones humanas.
El personaje principal, un joven sin demasiadas ambiciones (y cuyo nombre no conocemos), se hace amigo de Sensei, un hombre mayor que se muestra misterioso y reservado pero que poco a poco va admitiendo su compañía. La historia gira en torno a la relación de ambos y a las pistas que el protagonista va encontrando sobre la vida de Sensei, la relación con su esposa y un pasado que parece haberle restado las ganas de vivir.
No es una novela que se disfrute por la intriga o el misterio, ya que es fácil atar cabos, pero engancha por la maravillosa narrativa y la forma en que va dando pinceladas a unos personajes complejos y llenos de matices
Dividida en tres partes, mi favorita es sin duda la segunda, en que dejamos de lado a Sensei y viajamos con el protagonista a su ciudad natal; las relaciones familiares están retratadas en este libro con tal maestría que cuesta no encontrarse reflejado en ellas.


Aunque finalmente he decidido no incluirlos, os recomiendo echar un vistazo a las múltiples obras sobre samuráis que han trascendido: El libro de los cinco anillos de Musashi Miyamoto, el Bushido de Inazo Nitobe y multitud de libros nipones y occidentales escritos al respecto. Aunque pueda no interesaros el tema, hay muchos rasgos de la sociedad japonesa actual cuyas raíces podemos encontrar de forma muy clara en las narraciones de la época feudal, los clanes y los guerreros al servicio del honor. 


 ¿Qué obras japonesas habéis leído y cuáles me recomendáis? ¡Hasta la próxima!

4 comentarios:

Renaissance dijo...

En su momento me leí The Ring, el libro de Koji Suzuki en que se basa la película de Hideo Nakata, aunque me gustó más la aproximación en cine.
Eché mucho tiempo sin leer nada del país, aunque en mi caso, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo me sorprendió para bien. No sabía nada de Murakami y donde esperaba una novela de oficinistas conflictuados (porque a saber por qué,cuando pienso en Japón visualizo ejecutivos al borde de la extenuación) y en su lugar encontré una muy peculiar sobre realidades superpuestas. Aunque también es cierto que a este hombre hay que leerlo espaciado que sobrecarga un poco.
A Edogawa lo descubrí el año pasado, y su estilo me pareció también muy particular. En el prólogo de Relatos japoneses de misterio e imaginación dicen que fue un poco un precursor del eroguro..la afirmación me parece un poco bestia porque el hombre era un maestro en sugerir más que mostrar, en lugar de plantarnos una viñeta como las que podrían verse años después. Pero si era un maestro en crear atmósferas malsanas y presentar alguna que otra situación grotesca. Por algún motivo, los relatos en los que sus personajes terminan diciendo "Ah, no, si esto me lo acabo de inventar todo" me parecen más inquietantes que su tomaran la narración como algo real.

Kaoru dijo...

Un autor que puede tener algo más que ver con el eroguro es Izumi Kyoka. No he leído más que un par de relatos sueltos, pero sus descripciones son inquietantes y bastante gráficas.
Qué ganas le tengo a Ranpo. Me iba a comprar algún libro suyo en la Feria pero se me iba ya de presupuesto.
De Murakami leeré en algún momento o la obra que dices, o alguna otra de esas más surrealistas. Norwegian wood, simplemente, me pareció mala y desafortunada.

Sandra García dijo...

Holaaa!!

Madre mía que de recomendaciones para Japón y lo bien que me vienen ya que es una literatura que practicamente no he tocado. Lo intenté con Murakami y su "Los años de peregrinación del chico sin color" pero no fui capaz de acabarlo.

Me parece muy interesante el primero que mencionas por lo que dices de que es un buen primer paso pero me echa para atrás lo del terror porque no nos llevamos muy bien él y yo jaajjaja

Y me ha llamado mucho la atención también el último porque tiene que ser un libro duro ... leer esas cosas después de semejante tragedia tiene que dejarte la piel un poco de gallina.

Un beso y gracias por esta entrada =)

Kaya dijo...

Interesantes los libros que recomiendas, sobre todo Kawabata, que merece la pena mucho ser leído.
Me has hecho recordar el deber pendiente que tengo aún con Kokoro, que siempre lo he querido leer pero ahora me has recordado la importancia de no aplazarlo más!

Respecto a Murakami, tiene autéticas mierdas, como es After Dark, El Fin Del Mundo..., otros medios, y otros que son maravillas como es Sputnik mi amor o Al Sur de la Frontera, que encima son de sus libros más cortitos y merecen mucho la pena su experiencia fulminante.

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